Enciclopedia de Economia
A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z
 
 
 

INTERÉS GENERAL

Por oposición al concepto de interés particular o interés individual, es el interés de todos o de la mayoría de los ciudadanos. Se utiliza generalmente como sinónimo de interés público, interés social, interés colectivo, utilidad social o bien común. La noción de interés general se halla firmemente arraigada en la tradición cultural europea. Sirve de fundamento a todo sistema de organización política y legitima la acción pública o colectiva. Se trata, sin embargo, de un concepto muy general o abstracto, susceptible de interpretaciones dispares a la hora de aplicarlo a realidades concretas. Según Juan Jacobo Rousseau, el interés
general depende de la voluntad general, que en un régimen democrático depende a su vez del juego de las mayorías. Santo Tomás de Aquino, en su Summa Teológica, define la Ley como «la ordenación de la razón al bien común». Por su parte Aristóteles, en su Política, clasifica las formas de gobierno en puras e impuras; sólo en las formas puras los gobernantes persiguen, según este autor, el interés común. Todo filósofo, moralista o arquitecto social tiene su propia idea acerca del contenido del concepto de interés general.

Por pragmatismo, los economistas suelen utilizar este concepto con un alcance mucho más limitado, si bien existe una gran divergencia entre unos y otros, tanto en los fines como en los medios o forma de alcanzarlos. Dependiendo de la situación concreta en la que se encuentre el correspondiente país, objetivos generalmente compartidos como los de estabilidad, pleno empleo (o reducción del paro), jrecimiento o mayor bienestar económico, una distribución más equitativa de la renta y la riqueza, entre otros, dan contenido al difuso concepto de interés general. En el mundo económico de Adam Smith hay tres factores fundamentales que constituyen la causa determinante de la dinámica oculta que mueve hacia el progreso (la multiplicación de riqueza) a todo el conjunto social:

1) la fuerza impulsora del interés o egoísmo individual;

2) el mecanismo regulador del mercado, que hace que el comportamiento anárquico y egoísta de los diferentes individuos conduzca a situaciones de equilibrio social, y

3) el principio de la división del trabajo, que hace posible una mecanización creciente del proceso productivo y eleva el rendimiento del trabajo. Según este autor, el egoísmo de los diferentes individuos, guiados por su propio interés, conduce a situaciones que concuerdan con el interés general de la sociedad. Desde esta óptica, no existe contraposición, por tanto, entre interés particular e interés general. El economista Vilfredo Pareto demostró que, dada una determinada distribución de la renta y la riqueza, el propio funcionamiento del mercado conduce a una situación de equilibrio en la que no es posible incrementar el bienestar de una o más personas, si no es a costa de reducir el bienestar de las restantes (al menos de una). Se trata de una forma sui generis de definir el óptimo económico, en el cual el respeto a las minorías es total; cualquier cambio en las condiciones de producción y distribución de partida se hace muy difícil, al exigir el acuerdo unánime de todos los participantes. Enrico Barone, en su trabajo El ministerio de la producción en un Estado colectivista (1908), sostiene que el cambio de óptimo debe producirse aunque haya personas que resulten perjudicadas, siempre que las que obtengan ganancia con el cambio puedan compensar a las que pierdan. Con el llamado teorema de la imposibilidad, Kenneth J. Arrow demuestra la imposibilidad de construir una función de bienestar social a partir de las preferencias individuales de las personas que forman parte de la correspondiente sociedad. La moderna teoría de la elección pública (public cholee) rompe las fronteras tradicionales entre economía y política; la racionalidad económica de mercado o filosofía del homo economicus penetra en las oficinas gubernamentales, en los parlamentos y en los procesos electorales.

Según Louis Eisenstein, en su obra Las ideologías de la imposición (1983), el interés público significa cosas distintas para personas diferentes, y cada cual lo interpreta a su manera. No es una especie de esencia manifiesta que trasciende al mundo de los intereses particulares; es un concepto movedizo que responde a las presiones de intereses contrapuestos; un cántaro vacío en el que todos vierten sus propias preferencias.

Detrás de toda ideología política y de toda forma de acción pública o colectiva, detrás incluso de aquellas que condujeron a sus respectivos pueblos a las más estrepitosas catástrofes, ha estado siempre el ambiguo concepto de interés general. Se trata, sin embargo, de un hermoso concepto en el que encuentran acomodo desde las aspiraciones sociales más elementales hasta las más grandes utopías. Es como una estrella que brilla, unas veces parece que a ras del suelo, otras a mayor altura, a la que se le quiere dar alcance y tira de la Humanidad hacia arriba.

 

<< término anterior
término siguiente >>
INTERÉS FIJO
INTERÉS HIPOTECARIO

 

Marcar ésta página de bookmark:

 
 

 

  Otros términos : PAGARÉ LIBOR BINARIO | SENSIBILIDAD DE TIPOS DE INTERÉS | PRESTACIÓN ACCESORIA

Temas | Nuestro proyecto | Contacto | Imprenta